Uno de los signos que marcarán la elección del 3 de julio en el Estado de México será la participación de cuatro grupos mafiosos en la contienda para relevar del poder a Enrique Peña Nieto.
Se trata de esas groseras empresas familiares que, por años, se han enriquecido a costillas del dinero público, que no rinden cuentas a nadie, que ostentan un poder político y económico demencial y que, por tanto, se venden al mejor postor. ¿Y cuáles son esas mafias familiares?
Todos las conocen. Son los partidos Nueva Alianza, Verde Ecologista, Del Trabajo y Convergencia, cuya participación en la contienda mexiquense podría ser clave para ratificar el triunfo, sea del priista Eruviel Ávila, sea del perredista Alejandro Encinas. ¿Pero qué son, qué representan, quién regentea esos negocios familiares?
En el caso del Partido Nueva Alianza —genialidad político-electoral que, nos guste o no, muestra la habilidad de la señora Gordillo— se trata de un partido político creado a partir del gremio más numeroso de trabajadores al servicio del Estado: el SNTE, que al mismo tiempo es resabio del viejo control caciquil de los tiempos del viejo PRI. A la dueña de ese feudo, literalmente hablando, todos la conocen: se llama Elba Esther Gordillo.
Pero lo verdaderamente interesante del tema es que el Panal, que en 2006 se metió a la cama con los azules, parece que en 2012 estará bajo las sábanas de los tricolores. La verdad es que los cascos ligeros del Panal son parte de su rentabilidad en tanto negocio familiar para esa fabulosa empresa mexicana que es la temporada político-electoral. Es decir, se vende al mejor postor, según la temporada, según el tipo de elección y, claro, según los intereses de la señora Gordillo.
Y por último vale recordar —porque muchos lo olvidan— que el SNTE vive del dinero público, que los trabajadores de la educación son servidores públicos y que el Panal recibe prerrogativas del dinero público. Al final asistimos a la creación de uno de esos frankenstein de la política mexicana, que surgen del dinero público y se convierten en empresas privadas y familiares que medran a su antojo sin rendir cuentas a nadie. ¿Qué tal?
El Partido Verde es otro caso patético. Sus militantes son un puñado de vividores de la política y del poder; igual de promiscuos que el Panal —porque en la noche están en una cama y amanecen en otra—, y que se han enriquecido de una franquicia pública, que vive del dinero público, que medra con la zanahoria de "lo verde", pero que no le rinden cuentas a nadie. Estos dos partidos, el Panal y el PVEM, son los aliados del PRI y empujarán a Eruviel Ávila.
Pero en la tienda de enfrente no cantan mal las rancheras. Resulta que en apoyo a Alejandro Encinas veremos a la más patética empresa familiar de la industria electoral mexicana. Sí, al Partido del Trabajo, creado por los hermanos Carlos y Raúl Salinas, que toda su vida ha sangrado al erario y que, por increíble que resulte, hoy aparece como el partido estandarte del "México bueno". A los lopistas les provoca ronchas una alianza PAN-PRD en el Estado de México, pero no les causa "asquito" vivir en la casa que Salinas le puso a los izquierdistas vividores de los años 80. ¿Qué tal de congruentes?
El PT de Alberto Anaya ha establecido alianzas con todos; con el PRI, el PAN y el PRD; pero además con el PVEM, Panal y hasta con partidos regionales. ¿Qué quiere decir eso? Algunos dirán que se trata del campeón de la pluralidad, otros justificarán que es el rey de las alianzas y hasta señalarán como una virtud meterse a las sábanas de todos los ejércitos. Lo cierto es que el PT es el ejemplo del oportunismo político. Por eso hoy es el partido preferido del rey del oportunismo, Andrés Manuel López Obrador.
Y la lista termina con otro invento no menos cuestionable: el Partido Convergencia, creado por el ultrapriista Dante Delgado, que de manera repentina amaneció convertido en prohombre de la izquierda mexicana, cuando toda su vida vivió del PRI. ¿Qué es Convergencia, cuál es su ideario político, con qué come su doctrina..? Es tal la farsa de su propuesta político electoral, que sus dueños la han resumido en un jingle que dice "¡naranja, naranja!" O sea, podemos decir que Convergencia es un color, una fruta o un estribillo. Y punto.
Hoy nadie conoce el resultado de las elecciones en el Estado de México, pero lo cierto es que ya hay ganadores: los vividores de la política, los partidos familiares, verdaderas mafias del poder. Al tiempo.
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