Por Ricardo Alemán
Para mala fortuna de la clase política, la tragedia del casino en Monterrey ocurrió en tiempos políticos. Aquellos donde todo lo que hagan, hayan hecho o dicho los aspirantes presidenciables, puede ser utilizado en su contra.
Y es que el cochinero y la inmoralidad que prevalecen en un negocio calculado conservadoramente en cinco mil millones de pesos anuales —las utilidades de la adicción al juego—, es rica fuente de misiles para destruir a tal o cual candidato o partido.






De acuerdo con el periódico La Razón, la delegación Cuauhtémoc en manos del perredista Agustín Torres, prácticamente rentó la calle General Miguel Alemán para que se instalen puestos de comercio ambulante.
En diversos medios se ha comenzado a perfilar el que seguramente se convertirá en el escándalo político de los próximos días.
En su momento, en este y otros espacios hablamos de la importancia y responsabilidad de los liderazgos sociales, siempre y cuando se mantengan al servicio y del lado del bando social.
A raíz de que dos de los últimos tres presidente de México –Felipe Calderón y Ernesto Zedillo –, se manifestaran en contra de la aparente inactividad de los Estados Unidos en el combate a las drogas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, parece haber recibido el mensaje y se expresó al respecto.
En entrevista de televisión, el ex Presidente Ernesto Zedillo declaró que las políticas antidrogas en Estados Unidos han tenido "consecuencias desastrosas" en México.
Este domingo, el Presidente Felipe Calderón declaró –como no había hecho antes –, que "en diversa regiones del país, donde ha intervenido el Ejército mexicano, la violencia criminal ha comenzado a ceder".