Por Luis Manuel Arellano
El condón es una herramienta básica para procurar la salud sexual y reproductiva. Debería estar incluido en la canasta básica y regalarse a lo largo y ancho del país por indispensable pero también por barato. Cada unidad le cuesta al Estado unos 50 centavos. No usar condón durante el coito tiene consecuencias dramáticas: supone la eventualidad de adquirir infecciones de transmisión sexual y gastar millones en la atención de enfermedades crónicas; basta con señalar que el herpes genital afecta a 4.5 millones de mexicanos con vida sexual activa.
No usar condón abre posibilidades al embarazo no deseado y en consecuencia el nacimiento de bebés tampoco deseados, que con frecuencia son carne de cañón para la trata de menores. Y no usar condón atrapa a las mujeres embarazadas en una vida accidentada que las orilla a desarrollar maternidad antes de tiempo.
Las razones para promover el condón son amplias y sin embargo no han sido parte sustanciosa de un política de Estado para cuidar la sexualidad de la población. Existe una moral pública impulsada desde las cofradías religiosas que ha logrado imponer un razonamiento de restricción y prohibición, cuya más reciente expresión la presentó el alcalde panista de Mazatlán, Alejandro Higuera Osuna, quien rechazó que durante el carnaval fueran distribuidos algunos miles de esos adminículos, que consideró subversivos. El obispo de la región, Mario Espinosa Contreras, lo respaldó.
Normativamente corresponde a la Secretaría de Salud la compra, promoción y distribución gratuita de estas herramientas; tarea que se ha realizado de manera torpe e irregular a través del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida. Como instancia normativa, CENSIDA tiene la obligación de posicionar este producto en todo el sistema de salud. Pero no lo hace, y tampoco el Secretario Salomón Chertorivski le apremia a hacerlo. Acaso se organiza algún tallercito o se destinan recursos para que alguna organización civil haga la tarea de promoverlo en poblaciones vulnerables. No más.
El año pasado CENSIDA avaló un fallido proyecto auspiciado por el Fondo Global para el Sida, la Malaria y la Tuberculosis, con apoyo técnico del Instituto Nacional de Salud, en el que activistas y voluntarios se pusieron a regalar condones sin orden, control ni estrategia probada. Dinero tirado.
Por ello, resulta alentadora la campaña que el Consejo Nacional de Población ha retomado para promover el condón en el país, teniendo como eje el control de la natalidad y sobre todo los embarazos no planeados, así como la salud sexual. Los spots incluyen una visión madura respecto a la vida sexual y buscan protegerla más que reprimirla, castigarla o evitarla. Una campaña madura, profesional, oportuna. Una campaña que plantea una premisa: la falta de promoción del condón por parte de la SSA y CENSIDA no es producto del gobierno conservador, sino de la ausencia de compromiso y sentido común en esos servidores públicos. CONAPO demuestra que aún dentro del conservadurismo blanquiazul, hay espacio para visiones inteligentes.
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Plumas Invitadas - Luis Manuel Arellano
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