• El efecto "Malova", fórmula para 2012.
• Como Luis XIV, en Sinaloa, el estado es Malova.
En el primer minuto de 2011, Mario López Valdez tomó posesión como el primer gobernador no priista en la historia de Sinaloa. Hasta hace meses, López Valdéz militaba en el PRI, pero llegó al poder montado en la poco tangible pero harto rentable figura de candidato ciudadano.
López Valdéz —a quien todos en Sinaloa motejan como Malova, por su acrónimo—, desertó del PRI cuando el partido postuló al empresario Jesús Vizcarra. En protesta, encabezó una coalición que apoyaron PAN y PRD, además de sectores locales del PRI. Al final, y contra todos los pronósticos, Malova se alzó con el triunfo, a pesar de que su adversario contó con todo el apoyo del gobierno estatal, de los poderosos agricultores del Estado y, según la voz popular, hasta de poderes fácticos como el crimen.
Pero el arribo de Malova al poder en Sinaloa se ha convertido— además de las desmesuradas expectativas y sueños que ha despertado entre amplios sectores sinaloenses—, en un símbolo político nacional.
Es decir, hoy todos entienden cuando se habla del "fenómeno Malova"; y a muchos otros les queda claro que se trata de una exitosa alineación política que consiste en la postulación de un candidato de origen priista, muy popular, que es apoyado por los opositores al PRI —sean PAN, PRD, PT, Convergencia, Panal y/o todos juntos—, y capaz de ganarle al PRI, gracias a ese apoyo y a su carácter de candidato ciudadano.
Y el mejor ejemplo de la simbología Malova, es que al hablar de una potencial alianza PAN-PRD en el estado de México, todos los políticos dicen de manera coloquial; "no ha sido posible la alianza, porque en el Estado de México no hay un Malova". Es decir, que no existe un político carismático, popular, capaz de traicionar al PRI, y que a pesar de ser apoyado por PAN y PRD, mantenga sus preferencias electorales.
Pero más allá de los sinaloenses, ¿a quien diablos le importa —en el resto del país—, el fenómeno Malova? Precisamente aquí es donde aparece lo curioso del asunto.
¿QUIEN SERÁ EL MALOVA PARA 2012
Resulta que cada vez son más los políticos, intelectuales, empresarios y hasta periodistas, que ven con buenos ojos una candidatura ciudadana, surgida incluso de alguno de los grandes partidos —PAN y PRD—, que en 2012 haga las veces de "fenómeno Malova", para competir y derrotar a Enrique Peña Nieto.
Para muchos azules, amarillos y tricolores que acudieron a la toma de posesión de Malova, en esa entidad se vive lo más parecido al sueño democrático.
Es decir, llegó al poder el político al que la gente prefería; el que le dice a la gente lo que la gente quiere escuchar; el hombre y político popular, que no pertenece a ningún partido, que es capaz de echar al PRI del poder, y que entre sus divisas y ofertas de gobierno tiene principios básicos como honestidad, transparencia, legalidad, responsabilidad, eficacia y disciplina. Y además, que enfrentó al poder fáctico que significa el crimen organizado.
En pocas palabras, que entre la clase política mexicana y, sobre todo, entre azules y amarillos, crece la especie de que la única forma de detener a Enrique Peña, sería reproduciendo para 2012 el fenómeno Malova, con un candidato popular, que haya militado en el PAN o el PRD, que sea candidato ciudadano, carismático, con fama de honesto y de reconocida eficacia... entre muchas otras cualidades.
La gran pregunta sería, en esa lógica, si existe esa joya. Y la respuesta es que no.
Pero eso no es todo. El sueño sinaloense se podría convertir muy pronto en pesadilla para los sinaloenses. ¿Por qué? Porque una vez enfrentado a la realidad del poder, el gobernador Malova enseñó de qué está hecho.
Primero, el Congreso local lo ungió de manera ilegal 13 horas antes de lo que marca la Constitución local.
Es decir, que durante las últimas 13 horas de 2010, en Sinaloa mandaron dos gobernadores de manera simultánea. Además, Malova vivirá en el mejor de los mundos, pues a nadie rendirá cuentas. Es decir, la figura de candidato y gobernador ciudadano, no amarra a Malova a ningún partido, y por tanto a ninguna doctrina o grupo. Tiene todo para ser el nuevo rey de Sinaloa.
Acaso por eso muy pronto enseñó su autoritarismo bananero, cuando en su discurso les "advirtió" a los integrantes de su gabinete que no tolerará "que utilicen el puesto para llevar agua a su molino".
Es decir, en Sinaloa "el estado soy yo", habría dicho "Malova XIV". Pero no fue todo. A los medios les recomendó "la crítica constructiva", para corregir errores.
¿Quién le habría dicho al gobernador López Valdez que el género periodístico de la crítica tiene categorías, entre ellas la de crítica buena, mala, constructiva o destructiva?
La crítica, señor gobernador, es o no es, no la hay buena o mala. Lo demás, es autoritarismo.
EL POLITICO SILVESTRE
Tampoco ahí se acaban las revelaciones. Malova se vio como un político silvestre, incapaz del orden, el cuidado y la logística elementales en su fiesta de unción. Todos o casi todos sus invitados salieron echando pestes. Pero a las incomodidades, se sumaron las preocupaciones.
En su discurso de protesta, Malova se vio como un populista consumado. No sólo anunció apoyos sociales de fuerte contenido popular —como uniformes y útiles para todos los estudiantes de educación básica; apoyos a madres solteras, ayuda a los viejitos y canceló el pago de tenencia—, sino grandes obras que nunca dijo cómo y quién las llevaría a cabo.
Pero lo más preocupante para muchos es que el nuevo gobernador de Sinaloa —la entidad abuela del narcotráfico—, poco o nada dijo de la forma en que su gestión combatirá al crimen y el narcotráfico. Eso sí, elogió de manera notable al gobierno de Felipe Calderón, y entregó a grupos vinculados con el PAN, por lo menos la mitad de su gabinete. Y se entiende la maniobra, sobre todo porque sin el apoyo federal en los dos primeros años de gobierno —en cualquier entidad—, sería suicida distanciarse del gobierno central.
Pero acaso la gran duda de la clase política local, y que no disipó el mensaje del nuevo gobernador, es lo que va a pasar con el gobierno de Jesús Aguilar Padilla. Resulta que en su mensaje, Malova dijo que no habrá revancha ni venganza. Pero todos en Sinaloa saben que en el proceso entrega recepción se descubrió un saqueo total de las arcas públicas, en todas las dependencias del gobierno de Aguilar Padilla. Con una pizca de eso se llevaría a prisión al ex gobernador y a no pocos de sus colaboradores. Aún así, muchos creen que todo terminará en borrón y cuenta nueva. Y el sueño podría terminar en pesadilla. Al tiempo.
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Itinerario Político - Enero 2011
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