Por Ricardo Alemán
Uno de los signos que empieza a distinguir a la naciente elección presidencial es que los candidatos de todos los partidos creen, suponen o imaginan que los ciudadanos, en su calidad de votantes, son idiotas. ¿Y por qué esa percepción?
Porque así lo dejan ver los mensajes, discursos, estrategias o, incluso, las imágenes que han producido los candidatos y sus respectivos partidos, en los primeros días de sus candidaturas o, incluso, a lo largo de sus muy largas trayectorias políticas.



