Por Ricardo Alemán
Durante semanas, tanto en los comederos políticos como en círculos vinculados con el poder presidencial, corrió la especie que aseguraba que sólo era cuestión de tiempo para que el gobierno federal iniciara una feroz persecución de ex gobernadores del PRI.
Según la versión, estaban en la mira del gobierno federal —y de la PGR— ex gobernadores de Tamaulipas, como Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, además del veracruzano Fidel Herrera y el duranguense Ismael Hernández, entre muchos otros.



