Por Ricardo Alemán
Dicen los genios del poder que, en política, "es barato todo lo que se compra con dinero". En otras palabras, que en política, la moneda de cambio no es el dinero; tampoco los bienes materiales y, mucho menos, las posiciones.
En realidad, en política, el bien más preciado es la lealtad: cumplir la palabra empeñada, colocar por encima de todo, y de todos, el compromiso pactado. Lo demás, sea dinero, puestos y posiciones de poder, viene por añadidura.



