En días recientes, los centros de diversión nocturna en el Distrito Federal han dado la nota. Ya sea por el desplome del techo en un bar de la Zona Rosa o porque un hombre fue asesinado al interior de un establecimiento similar, en la colonia Condesa.
Estos sucesos no sólo posaron los reflectores sobre la falta de atención y la evidente laxitud de las autoridades.
Durante su toma de protesta como Presidente de la Cámara de Comercio del Distrito Federal, Ricardo Navarro urgió al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera a controlar las marchas y los plantones. Y es que, como explicó en La Otra Opinión Radio, estas actividades desquician a la ciudad y no sólo afectan a los comercios de las zonas aledañas a la manifestación; en realidad dañan a todos.
Luego de 12 días de destrozos, pintas y provocaciones, los encapuchados que tomaron la Torre de Rectoría de la UNAM finalmente abandonaron las instalaciones universitarias.
Al enunciar las razones que lo llevaron a rechazar el apoyo de la Cruzada Nacional contra el Hambre, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, dio a entender que el DF es autosuficiente en cuestión de programas sociales.
Resulta indignante, por no decir ridículo, que una decena de manifestantes encapuchados doblegaran el espíritu de al menos 300 mil universitarios.


