Por Julián Andrade
El movimiento #YoSoy132 terminó por perder la batalla. Su falta de claridad y la ausencia de una organización sólida, los hicieron presa fácil de los grupos más radicales.
Perdieron la oportunidad de ser algo más que un grupo antipriista y con lecturas bastante rudimentarias de la realidad mexicana.
No transitaron de su apuesta electoral, porque los unía su fobia contra el entonces candidato Enrique Peña Nieto y no un proyecto de largo alcance, con metas y objetivos claros.
Se confundieron, también, con su visión sobre los medios de comunicación y se creyeron su propia patraña de la ausencia de libertad.
El grado del equívoco los llevó a proponer cambios en el panorama mediático que habrían significado la delicia de cualquier poder dictatorial.
Pero quizá su error más grande fue no intuir la capacidad reformista del PRI y de quien lo abanderaba en la contienda electoral.
Hoy sí hay un gran proceso de cambio en México, pero es impulsado por el propio presidente Peña Nieto y con los tres partidos más relevantes: PRD, PAN y PRI.
El Pacto por México es un instrumento que está demostrando que sí se pueden hacer las cosas y ahí están las reformas educativa y de telecomunicaciones.
En particular ésta última es un ejemplo claro de que los análisis previos sobre la supuesta subordinación del nuevo presidente a los poderes mediáticos no tenían sustento.
Es ahí donde #YoSoy132 terminó por perder la brújula, incapaz de procesar que las trasformaciones pueden provenir del propio poder.
El 11 de mayo de 2012 fue el peor y el mejor día para la campaña del PRI a la presidencia. Lo más difícil fue que un encuentro con estudiantes de la Universidad Iberoamericana se trasformó en un verdadero problema y colocó contra las cuerdas al equipo del puntero en las encuestas y quien hasta ese momento realizaba un trabajo sin contratiempos.
Lo mejor fue que supieron responder y con un decálogo de compromisos para una Presidencia Democrática.
El candidato del PRI intentaba un proceso de diálogo que no entendieron o no quisieron escuchar en #YoSoy132, perdiendo de vista que México no es Twitter, ni puede serlo.
Esta capacidad de reacción del presiente Peña Nieto, es la que ha ido definiendo cada paso desde aquella mañana en la UIA.
Los jóvenes de #YoSoy132 no contaban con la preparación adecuada para su propio éxito, por una mezcla de prejuicios ideológicos y de ausencia de formación política.
Tampoco lo estaban para el resultado electoral, porque hicieron, en su mayoría, una apuesta más que evidente por Andrés Manuel López Obrador, y ello tuvo consecuencias en su imagen ante la sociedad.
Más allá de festivales y desfiles, y de una relativa resonancia en los medios, perdieron el toque y es complicado que puedan recobrar el empuje que los hizo célebres por algunas semanas, y en un contexto de crispación que lo potenciaba.
Cumplieron un año, y México sí está cambiando, pero no por ellos.
Tomado de La Razón.
Posted by administrador
May 13, 2013